La visión que tienen los latinoamericanos -que no juegan póquer- del póquer, siempre está ligada al desorden, al vicio y a la ruina; sólo muy pocas personas lo ven como un entretenimiento sano, sería exagerar si decimos que el 5% de la población latinoamericana comprende al póquer como un deporte. No obstante el póquer ha cautivado a una parte, que si bien no parece decisoria al comienzo es fundamental en la sociedad latinoamericana: los jóvenes. Gracias a los jóvenes, la visión de sus familiares, y allegados, ha ido cambiando y esto ha llevado a que ese índice de aceptación crezca, al menos y siendo optimistas de nuevo, un 1%. ¡Algo es algo! Aunque hay fenómenos que también han contribuido, entre ellos el internet y el gran número de publicidad de salas de póquer. La mayoría de latinoamericanos tuvimos nuestro primer contacto con el póquer gracias al internet y casi todas las experiencias fueron similares. Gracias al desconocimiento del manejo de banca en el póquer quedamos en bancarrota, pero con la profunda intuición de que pudimos haber ganado muchísimo dinero, sólo que la suerte nos jugó una mala pasada o que la ambición rompió el saco; algo que, más adelante, denominaríamos tilt cuando hubiéramos leído un poco.


