Si piensas que el poker no es un deporte competitivo, es muy probable que nunca hayas llegado a las últimas etapas de un torneo grande, donde lo único más alto que las ciegas es la presión de estar jugando por miles, y a veces millones de dólares en efectivo.
Como ex jugador de básquetbol, puedo comparar la presión que se siente en una mesa final de las WSOP con los últimos minutos de una partida de desempate donde cada jugada es crucial y cualquier error puede significar la diferencia entre llevarse a casa la victoria del campeonato o terminar segundo. Desde la audiencia a los focos de luz hasta las cámaras de televisión y los reporteros, todo a tu alrededor se amplifica. Y si permites que la presión y el circo te distraigan, fácilmente puedes decirle adiós a tu torneo.




